No hay diferencia entre un Adiós, y un hola.

Que calor. Sin duda ésta habitación es agobiante. Pienso, pienso pero mis pensamientos parecen agotados de sudor, tal y como mi cuerpo lo siente. Es un calor infernal, mas ya he estado en el infierno y no hay comparación. Un lugar como ese tiene mas cabida al hablar netamente de alguna sensación claramente emocional, mas allá de algo sensorial, como el calor.

Salí a caminar, de noche. Entonces estaba lleno de mosquitos, que me atacaron sin pensar. Sentí una fresca brisa a cambio de un poco de sangre para ellos. Era una especie de sacrificio. Vida por oxígeno. Aún asi me faltaba el aire, no podía respirar. Tu recuerdo se me palpo con tu aliento, en un beso, en aquella noche estrellada. Solo, yo y las estrellas, pero solo.
Me dispuse a fumar, pero no fumo. Me dispuse a callar, pero no callo. Aún en mi mente, resité mis últimas palabras y avancé, aunque no avanzo.

Regresé a mi casa y me quité la ropa. Entonces me sentí mas fresco. Puse un ventilador para poder dormir apaciblemente. Pero el aire acondicionado poco y nada tienen que ver con mi insomnio. Pienso en ti, en las anteriores, en las que vendrán, en aquella noche de placer que tuve y en aquellas que jamás tendré, aunque tuviese dinero para pagarlas.
¿Y que hago aquí en mi habitación? ¿Que hago sino pretendo dormir?
Pues quedarme en pie, simplemente no tendría sentido. Si no avanzo, mi vida no avanza, ni siquiera el día. Pero tengo miedo a avanzar, sin avanzar, y tan solo extinguirme.
Entonces me detengo, un segundo, dos segundos, un momento que se lleva un instante vacío.
Recuerdo la vez que te conocí, tus labios no eran distintos a cuando me despedí de ti. Tu beso, tu boca, tu afinidad para conquistarme. Entonces, supuse que yo cambié. Que siempre cambio, pero soy el mismo parado en medio de mi y de nadie mas.
Te aburrí, pues me aburro de mi.
Podría buscarte para volver a saludarte, pero nuestro adiós ya marcó el final.
Y es lo único que no puedo volver a repetir.
Me fui a mi cama, prendí el ventilador y seguí en lo mío.
¿Y si me dispusiera a despedirme antes de saludar? ¿Tendría una oportunidad?
Uff, que calor.

viernes, 26 de marzo de 2010 en 16:48

0 Comments to "No hay diferencia entre un Adiós, y un hola."

Publicar un comentario