Cuando entré a éste nuevo Universo de conocimiento, no pensé jamás en que tú y yo algún día llegaríamos a ser tan íntimos, como creo que lo somos.
Te vi desde lejos y en parpadeos te soñé, como una musa moviéndote al compás del correr de un río sin rumbo, sin fin.
Una mujer que no pensé, pudiera existir, no aquí.
Tomaste mi mano, sin que pudiera prevenirlo, premeditarlo, y fuimos mucho en un instante. Temblé, no me lo esperaba. Sabía que estábamos fingiendo ante ellos, y nos fue bien. Probablemente tu lo has olvidado, yo creí haberlo olvidado.
Te vi hermosa, preciosa, bella, sin adjetivos que pudieran rodear siquiera un cuanto de lo que eres. Pero, además, eras mucho mas que eso. Cuando lo descubrí, me dió miedo. Tiempo mas tarde, y sin saber como, te acercaste a mi casi escuchando mis súplicas. Como si te hubiese invitado a bailar y tu hubieses tenido ganas de bailar toda la noche. No sé si bailamos, no sé si me enseñaste los pasos. Hace tiempo que no bailo, pero cuanto quería bailar contigo.
Y por dentro, algo creció, se ramificó y me azotó. Caí aturdido, pero sonriendo, era una sensación de extasis que no me lo podían provocar otros labios, aún pese a no haber tocado jamás los tuyos. Por un beso... por un beso daria lo que fuera. Hasta la vida misma, para tener un pretexto de que estuve. Al diablo mi legado, al diablo ser y estar, no tienes idea de lo que es simplemente soñar, un beso, un beso tuyo.
Me siento listo, me siento aturdido, y a veces siento miedo. A veces creo tener que ir con calma. ¿Dejarme llevar? Prefiero que me lleves, hasta donde tenga que llegar y mas allá. Tengo la esperanza de que nunca leas ésto, y si lo leas, no sepas que es para ti.
Soy tan joven para dejarme caer, pero mi corazón está tan viejo para volver a enamorarse. No miento que he tenido otros amores, y no niego que cada vez el sentimiento ha crecido. Pero en el aqui y ahora, te quiero besar. En el hoy y siempre, quiero abrazarte para que sientas compañía. Y en el eternamente, quiero jugar con el tiempo, entrelazado a tu cuerpo.
Pero no puedo. No debo. Estoy solo, y tú no. Estás conmigo, y no sé si estoy contigo.
Y quizás, solo quizás, es algo volátil y etéreo. Quizás, solo quizás, es parte de una obsesión que mi cuerpo proyecta hacia el amor.
Dejé de ser un romántico empedernido, por salud. Me carcome tanto a veces saber que es lo que debo ser para ti, y tan solo atino a ser yo, sin mas ni mucho menos.
Y como sé que nunca lo leerás, te quiero. Y como sé que nada va a cambiar, te sueño. Y como sé que siempre seré yo, te amo.
Y que mis palabras ancladas en la tierra, toquen el cielo, aunque sea un solo segundo, para tan solo imaginar un beso tuyo, mientras bailas, bailas como una loca, pues sé lo mucho que te gusta bailar.








